Profecía: Un Nuevo Orden Mundial
- Rev. Jose Manuel Perez
- 4 ago 2021
- 6 Min. de lectura
Con gran reverencia y temor a Dios, comparto esta palabra que el Señor me ha dado. Él me ha hablado diciéndome:
“¡Levántate y profetiza! ¡Profetiza sobre las naciones y los pueblos, sobre muchas personas!”
“¿Y qué debo profetizar?” pregunté.
“Diles lo que está por venir, porque el tiempo es corto y debes profetizar sobre ellos.”
Entonces, yo dije:
“¿Quién como el Señor, que conoce los tiempos? ¿Quién como Aquel que revela lo que está oculto? Pues Él conoce todas las cosas desde el principio y nada escapa a Su conocimiento.”
Era muy temprano en la mañana cuando me fueron dichas estas cosas: comencé a ver multitudes de personas y muchos lugares diferentes. Luego, se me ordenó escribir lo que escuché.
“El mundo está cambiando rápidamente. Los gobiernos del mundo se están preparando para asumir los cambios de un nuevo orden mundial. ¡El nuevo orden no vendrá, ya está aquí! Y con él, el terror y el engaño. Las naciones temblarán ante lo que está por venir. Entonces, ya no será cuestión de una nación o de otra, sino que el mundo entero estará envuelto con un manto de angustia, dolor, persecución, muerte, hambre y plagas. Lo que habéis visto será como nada en comparación con lo que está por venir. Porque todo está preparado y caerá como un león sobre su presa. ¿Quién tendrá entendimiento de estas cosas? ¿Quién alcanzará el éxito en su huida? Pues, ya está preparado el engaño, como la red para cazar al ave.”
Así dice el Señor acerca de las naciones de la tierra, así dice el Santo, el Grande y el Temible:
“He aquí, días duros vienen, tan duros que ni los más cautelosos podrían preverlos. Muchos correrán con angustia en las naciones más poderosas de la tierra y oirán de pactos y alianzas. China y Rusia fortalecerán sus alianzas y consolidarán su unión como nunca antes. Estos dos harán muchos aliados, e incluso muchas naciones voltearán la espalda a los EE. UU. para unirse a ellos. Los EE. UU. buscarán desesperadamente revertir estas alianzas, pero encontrarán una oposición rápida y no podrán ejercer fuerza contra ellas. El enfrentamiento será tan grande que incluso se hablará de una guerra total entre estas naciones. Todos los canales diplomáticos fracasarán y parecerá que no hay opciones. China y Rusia tomarán decisiones peligrosas y pisotearán a los EE. UU., como un niño envalentonado, y no detendrán su movimiento.
Varios países de América Latina correrán más rápido hacia una radicalización de la izquierda y surgirán revoluciones en varios países. Surgirán diferentes grupos radicales; algunos nuevos y otros parecerán despertar de las cenizas. Habrá cambios sociales en América Latina que nadie imaginó que pudieran reaparecer. Veo que la tendencia de varios países de América del Sur y Central hacia China y Rusia crecerá muy notablemente y, al mismo tiempo, surgirá una fuerte tendencia antiestadounidense de manera desproporcionada. Los esfuerzos de los EE. UU. para detenerlo serán infructuosos. Los EE. UU. estarán furiosos al ver que México se une a este movimiento.
Israel será sacudido y las puertas para la evangelización abierta se cerrarán, aunque la iglesia no se detendrá y se oirán voces desde dentro y fuera de Israel en oposición a las nuevas medidas, y la iglesia será perseguida, aunque no podrán hacer lo que quieran. Surgirán nuevos amigos para Israel, pero sus enemigos se multiplicarán como la arena del mar.
Se hablará de nuevos virus y plagas que harán que el COVID-19 parezca inofensivo. Las puertas para la movilización en muchas naciones se cerrarán y todo acceso será restringido. La economía mundial temblará hasta caer completamente, y el dólar será cosa del pasado. Los Estados Unidos lucharán por mantener su hegemonía, pero no podrán. Sus enemigos surgirán desde todas partes y muchos bailarán de alegría, pero su alegría no durará porque sus nuevos amos les impondrán una carga dura y difícil de soportar.
Los EE. UU. cometerán grandes errores que tendrán repercusiones, pero tendrán aliados fuertes. Aunque varios de ellos se irán, no quedarán completamente sin fuerza y tratarán de atacar a sus enemigos. Europa temblará debido a su debilidad económica y estará dividida entre dos aguas; cada vez más países en Europa correrán a los brazos de Rusia y China, mientras que otros mantendrán su alianza con los EE. UU. Un fuerte movimiento evangelístico surgirá desde América del Sur: Venezuela, Colombia y Brasil a la cabeza. Millones serán alcanzados en todo el mundo. Será notorio en muchos países que surgirá un fuerte avivamiento que crecerá en medio de una gran crisis y una fuerte retribución contra la iglesia. Venezuela no será la excepción, pues aún verán tiempos de angustia y se levantará una fuerte persecución contra la iglesia y se oirán mártires en Venezuela. El país será sacudido nuevamente y el gemir se oirá con gran angustia, porque la hoz será pasada por Venezuela y muchos serán limpiados. (Nota: Seguramente, Venezuela no será la nueva Jerusalén, ni el trato de Dios con ella será para hacerla un reino milenario, como algunos ministros falsos afirman). Venezuela será levantada como una joven favorecida y las naciones le dirán: ‘Tú que has visto sufrimientos, enséñanos el camino del bien’, pues de ella saldrán predicadores como jóvenes en una región de doncellas y será muy favorecida.
También sucederá que habrá un fuerte terremoto en Venezuela y se hablará de él como del antes y el después del terremoto. Habrá muchos muertos y las naciones dirán ‘Esto cayó sobre Venezuela como la lluvia sobre la tierra húmeda’. Pero esto será una señal de que ha llegado el tiempo de Venezuela y habrá cambios que nadie imaginó, y comenzará un nuevo panorama en Venezuela que asombrará a muchos. Cuando esto suceda, muchos ya no estarán allí, pues en su rebelión dijeron: ‘Nadie juzgará nuestra maldad’. Serán removidos y no verán el fin de la obra de Dios con Venezuela. El verdadero remanente de Dios será expuesto, pues muchos que se llaman remanente en realidad están lejos de serlo. He visto a muchos ministros en prisiones y muchos son asesinados.
He aquí, mientras todo esto sucede, las grandes naciones hablarán de guerra y habrá gran persecución en muchos países. Los EE. UU. verán cambios abruptos y la iglesia será perseguida de una manera nunca antes vista; e incluso en países con democracias reconocidas, la iglesia será perseguida. En América del Norte, un joven creyente le dirá a su compañero mientras huyen: “Durmamos con la ropa puesta y hasta con los zapatos, porque puede que tengamos que huir al amanecer.”
Y esto será notorio y los enemigos de la nación usarán esto contra los Estados Unidos. Pero aún no se detendrán y la persecución continuará por un tiempo. Muchos buscarán emigrar de vuelta a sus países, pero al llegar encontrarán una gran revolución en ellos y clamarán en desesperación.
Veo a muchos jóvenes cristianos siendo reclutados como resultado de la crisis de seguridad en los Estados Unidos. Veo que son llevados a diferentes zonas de conflicto en el país. Esto traerá angustia a muchas familias, pues será algo completamente inesperado y desproporcionado. La apariencia de lo que veo es un fuerte estallido de guerra civil, o que esto ya está en plena marcha.
He aquí, varios grandes ministerios surgirán que sacudirán al mundo y su alcance será incomparable en nuestra era. Tres de ellos se levantarán primero, y su impacto será grande, pero después, surgirán otros cuatro, que completarán el número. Estos serán la vanguardia entre sus compañeros y abrirán el camino para predicar incluso en países donde las puertas estaban cerradas al evangelio.
Surgirá una serie de pandemias que harán que muchos deseen la muerte, y correrán a esconderse. Se impondrán medidas de control aún mayores y nuevas leyes encarcelarán a los que no las cumplan. Los EE. UU. parecerán una nación comunista radical más que un país democrático, incluso muchos políticos sufrirán las consecuencias. Habrá protestas, incontables en número, pero con graves consecuencias y la represión será brutal contra ellas.
Europa se cerrará y África gritará, y no importa cuánto se envíe ayuda, parecerá imposible contener el avance de la muerte y el hambre. Pues habrá hambre en África debido a las pandemias y las llamarán "la maldición africana." La iglesia en los EE. UU. llorará con grandes lágrimas, pero las naciones cerrarán sus oídos. Se hablará de esclavitud ya que muchas personas serán privadas de libertades, pero las revoluciones ahogarán las voces y no serán escuchadas. No habrán secado sus lágrimas por estas cosas, cuando sus calles vean soldados extranjeros, y debido a su fuerza, el llanto será aún mayor.
El número de niños asesinados será notorio y la crueldad contra ellos no será olvidada.”
Vi todas estas cosas y había una gran oscuridad sobre las naciones de la tierra. Luego me dijeron:
“Levántate y profetiza, pues tienen poco tiempo.”
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